Con un objetivo...
Alguien dijo: “Ningún viento te llevará a puerto si no sabes a dónde vas. Márcate objetivos concretos”
Laurence Johnston Peter dijo: “Si no sabes donde vas, acabarás en otra parte"
En
Amós 3:3-5 leemos:
“¿Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo? ¿Rugirá el león en la selva sin haber presa? ¿Dará el leoncillo su rugido desde su guarida, si no apresare? ¿Se levantará el lazo de la tierra, si no ha atrapado algo?
En la vida, es necesario tener objetivos para poder realizar cosas. Marcar un punto en la mira, y avanzar hacia él. Que todos los esfuerzos estén enfocados hacia una meta. Y que todo lo que se haga, llegue a generar resultados de algún tipo.
“¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo?...” (Amós 3:6)
¿Cuál es el objetivo de un hijo de Dios?
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17)
San Agustín dijo: “Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja"
¿Cuál es la meta de un hijo de Dios?
“Prosigo a la meta, al supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14)
José Joubert dijo: “El motivo no existe siempre para ser alcanzado, sino para servir de punto de mira"
“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago: Olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante...” (Filipenses 3:13)
Recordemos: Tenemos una meta Suprema, ya fijada. Debemos avanzar hasta alcanzarla, mientras nos ponemos otras metas menores para ir superándolas en la marcha hacia la definitiva...
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