Septiembre 1/2008 Medellín Colombia
Presentación
Al escribir estas líneas, lo hago pensando en el beneficio que puede ser para los creyentes tener memoria de la obra que el Señor está haciendo en nosotros y seguirá haciendo hasta su venida.
Cuando acudimos a estas memorias, podemos experimentar ánimo y frescura en los momentos difíciles, de prueba. Nos damos cuenta que el Señor ha tenido el control aunque no lo hayamos detectado.
La iglesia local de Medellín inició hace 10 años en la sala de una casa con 7 adultos y 2 niños, hoy al mirar hacia atrás desde donde estamos, es decir, casi 90 adultos fuera de los niños y jóvenes, un local propio, una congregación en rio negro, una congregación en Copacabana, y un proyecto de discipulado en el sur de la ciudad. He de reconocer que los recursos humanos y materiales solo los ha provisto el Señor de la obra a quien servimos, y por ello me gozo y quiero que otros hermanos también se gocen conmigo, y juntos demos honra y gloria a nuestro Señor Jesucristo.
¿Hacia dónde vamos como iglesia? En estos días hay un sentir en el liderazgo de la iglesia, nuestros corazones indican que estamos muy cómodos dentro de las cuatro paredes, mientras el mundo necesita conocer a Cristo, pero también estamos llevando a cavo un curso del nuevo testamento y aunque el profesor es bastante estricto e implacable con las tares y los exámenes, hay un ánimo especial en los alumnos de estudiar.
Asimismo tuvimos contacto con un ministerio que trabaja con indigentes, drogadictos, etc. Esto ha sido después que iniciamos a orar para que el Señor nos indicara como debíamos evangelizar en nuestro país.
Preguntas:
1. ¿Será que el Señor nos está indicando que debemos pensar en un centro de estudios bíblicos para el país, dirigido desde Medellín?
2. Será que el Señor nos está indicando que debemos involucrarnos como iglesia en este ministerio hacia los rechazados por la sociedad, como medio de cumplir la misión evangelística encomendada por el Señor?
Necesitamos orar y ser apoyados en oración por el pueblo cristiano, para que estos interrogantes no sean solo emoción sino convicción, filipenses 2:13.
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