ASAMBLEAS DE LOS HERMANOS

domingo, 10 de agosto de 2008

NUESTRO MEDIDOR


Nuestro medidor...


Los albañiles usan metros de madera. Los carpinteros suelen utilizar cintas métricas y las modistas cambian de centímetro cuando calculan que pueden estar demasiado usados o estirados.


¿Sabe por qué? Porque las medidas deben ser exactas, sin correr el riesgo de usar medidores diferentes o gastados, y que los números produzcan errores y confusiones.
En Mateo 7:1-2, el Señor Jesucristo, quien era carpintero, parecía tener muy en claro este tema al decirnos:


“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido”
¿Y cuál es la medida correcta? De seguro no somos nosotros mismos...
“Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos” (2 Corintios 10:12)


Pero sí tenemos una regla perfecta y segura para medirnos:
“Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida, para llegar también hasta vosotros...porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba” (2 Corintios 10:13,18)


“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13)
Y las siguientes palabras del Señor no nos dejan lugar a dudas:
“¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7:3-5)


En algunos parques de diversiones los niños pequeños deben alcanzar cierta altura por lo general, 1.20 centímetros, para poder subirse a los juegos electrónicos. Mientras no alcancen la medida, deben ir acompañados por un adulto que los proteja.


“Quien no sabe medirse a sí mismo ¿cómo acertará a medir a los demás?” (Plinio)
Recordemos: Primero debemos compararnos con Cristo. Luego, si alcanzáramos Su Altura, se nos permitirá observar y medir a los demás...

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