
'Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno de su vida por sus
amigos.' Juan 15:13
Mi amigo no ha regresado del Campo de Batalla, señor. Solicito
permiso para ir a buscarlo' dijo un soldado a su teniente.
'Permiso denegado', replicó el oficial, 'no quiero que arriesgue
usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto'.
El soldado, no haciendo caso a la prohibición, salió y una hora más
tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su
amigo.
El oficial estaba furioso: 'Ya le dije yo que había muerto!. Dígame:
merecía la pena ir allá para traer un cadáver?'
Y él soldado, moribundo, respondió: 'Claro que si, señor! Cuando lo
encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: ¡Estaba seguro que
vendrías!
'UN AMIGO ES AQUEL QUE LLEGA CUANDO TODO EL MUNDO SE HA IDO'
¡Cómo nos gustaría tener un amigo así! Aunque difícilmente, podamos
ser así con nuestros amigos, nos encantaría tener alguien con estas
cualidades. Al recibir esta historia, tuve que mirar de nuevo a la
Cruz del Calvario. Y me emocioné otra vez.
Estábamos perdidos y moribundos en el campo de batalla de la vida,
sin posibilidades de ser rescatados. Nos habíamos quedado solos, ya
no teníamos más esperanza. Pero Jesucristo estuvo dispuesto a venir
a buscarnos. Él sabía lo mucho que iba a tener que sufrir, el dolor
que le iba a causar el arduo trabajo de rescatarnos. Cristo tenia
plena conciencia de la soledad, de la traición, de la burla, de las
escupidas, de los golpes, de los latigazos, de la pesada cruz, de
los clavos oxidados, de la corona de espinas, de la angustia de
estar colgado, del pesado dolor de tus pecados y los míos.
Y aún sabiendo todo eso, Él eligió venir a buscarnos. Él salió de la
seguridad y tranquilidad de su Trinchera en el Cielo, para venir a
buscarnos a vos y a mi a la desolada planicie de la tierra. Nadie
tiene mayor amor que este, que Dios de su vida por un simple mortal.
Jesucristo murió solo porque quería rescatarte. Lo hizo porque te
ama con su amor infinito e incomprensible. ¡Qué amigo maravilloso
que tenemos!, Nada puede opacar la realidad del amor de Jesucristo.
REFLEXIÓN - Amigo perfecto.
Un gran abrazo y bendiciones
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