
Como un abanico...
Alguien dijo: “El fracasado promete, el triunfador se compromete”
En el capítulo 5 de Mateo, el Señor Jesús recorre todas las situaciones que podemos llegar a atravesar y nos da sus consejos y bendiciones:
“Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, poruqe ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mateo 5:1-10)
Luego, remarca la única manera de salir bien de una acusación: El secreto es que ésta sea falsa...
“Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo” (Mateo 5:11)
Y más adelante, nos da la magnitud de nuestra presencia en el medio ambiente en el cual interactuamos:
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobe un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están encasa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:13-16)
¿Somos así? ¿Alcanzamos esta “categoría” a los ojos de quienes nos observan? ¿Nuestras vidas alumbran y condimentan las de los demás?
Thomas Carlyle dijo: “Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate”
Benjamín Disraeli dijo: “Triunfar tarde no es triunfar: es alcanzar al mismo tiempo la inmortalidad y la muerte”
Si hasta hoy no lo hemos logrado...¡he aquí un nuevo día para intentarlo!
Recordemos: Cada día de vida que se nos concede, es otra oportunidad de glorificar a Dios en él...
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