
Amós 1:1 comienza así:
• “Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa, que profetizó a cerca de Israel en días de Uzías, rey de Judá y en días de Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto”
En primer lugar, encontramos a un pastor que profetizaba en nombre de Dios. ¿Podemos considerar que no importa qué seamos, o en qué trabajemos, o qué sepamos o no hacer, Dios puede usarnos si estamos disponibles para ello?
Luego, es muy llamativo como sigue el desarrollo del capítulo. Vemos la repetición constante de algunas frases:
• “Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de... y por el cuarto, no revocaré su castigo...” (Amós 1:3,6,9,11,13)
¿Podemos considerar que hubo tres oportunidades, y el cuarto pecado fue tan grave que ya no había retorno?
William Arthur Ward dijo: “Las oportunidades son como los amaneceres: si uno espera demasiado, se los pierde”
Dios continuamente nos permite elegir, mientras El espera. Pero cuando no escuchamos, cuando no nos volvemos a El, cuando no corregimos nuestro andar equivocado, podemos llegar a situaciones como éstas:
• “Prenderé fuego en la casa de... y consumirá los palacios de...” (Amós 1:4,7,10,12,14)
Hebreos 12:16-17 fue real para Esaú:
• “...como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aún después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas”
Salmos 106:29 fue real en su momento:
• “Provocaron la ira de Dios con sus obras, y se desarrolló la mortandad ente ellos”
Deuteronomio 6:16 es real hoy en día:
• “No tentaréis a Jehová vuestro Dios...”
Demóstenes dijo: “Las oportunidades pequeñas son el principio de las grandes empresas”
Sabemos que hay “ofertas” que duran una temporada, un momento y que deben ser aprovechadas antes de terminarse...
Dios nos dio demasiados ofrecimientos, no baratos sino valiosísimos:
• “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismos sin mancha a Dios...” (Hebreos 9:14)
¡No podemos darnos el lujo de despreciarlos!
Recordemos: Las oportunidades se deben aprovechar en el momento de la “oferta”.
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